Doña Mercedes Flores

Doña Mercedes Flores, abuelita y connotadísima cocinera originaria de San Juan de los Lagos, Jalisco, acostumbraba reunir a sus tres mejores amigas de aquellos tiempos de su juventud. Ya viejecitas, las cuatro mantenían vivaces su espíritu y el amor a las delicias del paladar.

Era la semana de Pascua la escogida cada año para la cariñosa competencia en la cocina y el intercambio de sabrosas recetas. En la antigua casa se reunía mi abuela con doña María de las Mercedes Montejo, oriunda de Valladolid, Yucatán; doña Mercedes de Velasco, poblana, y la señora Mercedes Manrique, originaria de Oaxaca, la vieja Antequera.

La abuela, que tuvo a bien vivir muchos años, se ocupó de recopilar las recetas propias y de sus amigas; las escribió, con su hermosa letra Palmer, en cuadernos que forraba de flores pintadas. Para cada platillo aconsejaba especias y hierbas finas e indicaba las “pizquitas” que proporcionan el deleite de la sazón personal.

Un día de tantos, en que su casa se había impregnado de olores promisorios de suculentos platillos mexicanos, la abuelita nos entregó algunos de sus muchos cuadernos con una sola condición:

Que las recetas deleiten a los demás.

Buen provecho.